Buenos, corruptos o injustos, A Criterio de Quique Galo
- Alejandro Revilla
- hace 2 días
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Buenos, corruptos o injustos, A Criterio de Quique Galo
Para la opinión pública resulta inevitable abordar el tema de los indignantes casos que involucran a políticos convertidos en servidores públicos, por actos de corrupción y hasta su presunta incursión con la delincuencia organizada.
La agenda de la nación se ha ocupado en exhibir y hasta justificar actos por autoridades que se supone asumen los cargos públicos con probidad moral y que debieran mostrar capacidad por servir a sus representados por encima de cualquier otro interés.
Consulté mediante la Inteligencia Artificial la opinión coincidente de dos personajes de los que actualmente más se habla y que también contrastan por la inequidad de la aplicación de la ley.
El primero de ellos, Adán Augusto López, hombre clave en la conducción de la Cuarta Transformación que dejó la coordinación de labancada de su partido en el Senado. Según la Inteligencia Artificial, su salida se encuentra en el contexto de las presiones internacionales, particularmente de los Estados Unidos, debido a las investigaciones vinculadas a su entorno familiar y empresas financieras, incluyendo amenazas contra bienes de contratistas que le son cercanas.
Otro caso es el de ahora expresidente municipal de Tequila, Diego Rivera Navarro, de quien la Inteligencia Artificial nos resume que, a pesar de haber prometido un gobierno basado en los principios de no mentir, no robar y no traicionar, fue señalado por extorsionar a productores de tequila y cerveza, desviar recursos públicos y tener posibles vínculos con una organización criminal.
Lo anterior sólo confirma dos hechos: que la corrupción no se toca y que se requiere un meticuloso proceso de selección de quienes busquen loscargos de elección popular, para evitar el arribo de personajes desleales o avariciosos.
Es cierto, la corrupción afecta la democracia, el efectivo desempeño de la autoridad y concluye en el desprestigio de la nación a escala internacional.
La corrupción tiene su caldo de cultivo en la falta de transparencia y será siempre la causa del desánimo social. Se debe entender que la corrupción no es la aspiración de la comunidad.
¿Cómo se puede recuperar la confianza ante todos los sucesos que ha vivido México? Debo decir primeramente que sí es posible, pero para ello deben volver las prácticas que garantizan la transparencia, hacer de la rendición de cuentas un hábito común y favorecer la inclusión social en las tomas de decisiones.
Si bien esa ruta se truncó al desaparecer las instituciones que evitan la opacidad y malos manejos en la administración pública Federal, a la sociedad nos corresponde asumir un papel protagónico para exigir buenos resultados.
Conmemoramos 113 años de la histórica “Marcha de la Lealtad”, por lo que estimo conveniente retomar el legado que dirigió Francisco I. Madero: “un buen gobierno solamente puede existir cuando hay buenos ciudadanos".
¡Hasta la próxima!






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