Aguascalientes hacia una movilidad segura y humana, A Criterio de Loecelia Ruvalcaba
- Alejandro Revilla
- 25 feb
- 3 Min. de lectura
Aguascalientes hacia una movilidad segura y humana, A Criterio de Loecelia Ruvalcaba
Buen día. Soy Loecelia Ruvalcaba y hoy quiero invitarte a reflexionar sobre algo que hacemos todos los días, casi sin pensarlo: movernos por la ciudad.
Caminar por la banqueta, cruzar la calle, manejar hacia el trabajo, llevar a los hijos a la escuela, usar la motocicleta o tomar el transporte público. Son acciones cotidianas que, lamentablemente, no están libres de riesgo si no ponemos a las personas y a la seguridad vial al centro.
Durante años hemos llamado “accidente” a lo que ocurre en nuestras calles. Pero la evidencia es clara: los hechos de tránsito no son inevitables, son prevenibles. Son el resultado de decisiones humanas, de hábitos normalizados y de un sistema vial que muchas veces no está diseñado para perdonar errores.
En Aguascalientes, como en muchas otras ciudades del país, la motorización ha crecido de manera acelerada, incluso por encima de nuestra cultura vial. Esto ha traído consecuencias muy dolorosas para la sociedad: personas lesionadas, familias que pierden a un ser querido, proyectos de vida interrumpidos y sueños que ya no podrán cumplirse.
La seguridad vial no distingue edad, colonia ni medio de transporte.
Sin embargo, no se trata de señalar culpables, sino de asumir responsabilidades compartidas. Porque la seguridad vial no es solo tarea de la autoridad, ni únicamente de quien conduce un vehículo motorizado. Es una responsabilidad colectiva que involucra tres elementos inseparables: las personas, los vehículos y el entorno vial.
Cuando uno de estos elementos falla, el riesgo aumenta. Pero cuando se alinean, protegen la vida de todas las personas.
Usar el celular mientras manejamos, no respetar el cruce peatonal, estacionarnos en la banqueta, circular sin casco, manejar cansados o bajo los efectos del alcohol… pueden parecer decisiones pequeñas. Pero cada decisión importa.
Reducir la velocidad salva vidas.Usar el cinturón de seguridad, el casco y los sistemas de retención infantil reduce lesiones graves.Mantener el vehículo en buen estado, revisar frenos y luces, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Pensemos en la persona mayor que cruza la calle con calma, en la niña o el niño que va camino a la escuela, o en quien se mueve en bicicleta.
Aquí entra una idea simple pero poderosa: Visión Cero. Un principio contundente que establece que ninguna muerte o lesión grave por hechos de tránsito es aceptable.
Los errores existen, pero no deberían costarnos la vida. Por eso, nuestras calles, los vehículos, las normas y nuestros propios comportamientos deben estar orientados a protegernos, incluso cuando cometemos errores.
Imaginemos un Aguascalientes donde las calles cuidan la vida.Donde las velocidades son adecuadas, los cruces seguros, las banquetas caminables y el transporte público confiable. Donde llegar a casa no sea cuestión de suerte, sino el resultado de decisiones responsables y de un compromiso compartido.
Esto es posible si todas las personas que habitamos este estado respetamos la ley, no por miedo a la multa, sino por respeto a la vida.
Conduzcamos con atención y sin prisa.Cedamos el paso.Reduzcamos la velocidad.Veamos al otro como una persona, no como un obstáculo.
Exijamos mejores calles y mejores políticas públicas, pero sobre todo actuemos con coherencia en nuestra forma de movernos por la ciudad.
Porque la seguridad vial no es solo un tema técnico; es un tema humano. Es un compromiso con nuestras familias, con nuestra comunidad y con las generaciones futuras.
Soy Loecelia Ruvalcaba y te reitero la invitación a hacer un pacto sencillo pero poderoso por una mejor seguridad vial: dejar de ser parte del problema y convertirte, desde hoy, en parte de la solución.
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